|
Monday, March 19, 2007 Un cuentito (un poco retorcido) de hadas: La zorra. Como no está mamá, la hermanita adoptiva siempre está en el sofá con la tele puesta, viendo programas del corazón. Pero en cuanto vuelva a casa mamá, de repente está por aquí y por allí con una escoba como si hubiera estado trabajando como una mula. Y si decimos algo, indignadas, se pone tímida e inocente como un ser purísimo, como si fuera la encarnación de la bondad. Claro que la odiamos. Fuera de la casa, ella mantiene la pinta de una chica más que buena -- pero aquí dentro, cuando estamos solas, su aspecto cambia. La sonrisa agradable se convierte en una sonrisa de desprecio, ella adopta una actitud de superioridad. Nos susurra lo que de verdad piensa, que va a dejarnos detrás, que tendrá una vida de lujo y riqueza mientras nosotras, las hermanas feas y patéticas, nos quedaremos aquí, enterradas vivas en esta casa de mierda. (Desde luego que últimamente hemos llegado a estar gordas -- la única diversión que tenemos es comer caramelos. Cuando me veo en un espejo, la criatura que veo me deja horrorizada.) Claro que la odiamos. Y ahora -- no sé cómo -- ella ha logrado tener una hada madrina. Y la ve como su billete a la vida que merece. Ha pasado la mañana describiendo lo que ha tramado para conseguir su sueño, como va a ir al baile de etiqueta real y conocer al príncipe y tal. Y mi hermana y yo nos miramos cada vez más desesperadas porque sospechamos que todo eso pasará, que ella nos dejará atrás, atrapadas en esta casucha de mierda. Claro que la odiamos. España, te quiero. rws 6:52 AM [+]
Comments:
Post a Comment
|